Manual para padres: Deporte y Valores

Guillermo Calvo y David García

El deporte es mucho más que una actividad física: es equilibrio con el entorno, es inteligencia para analizarlo, es crecimiento. Y en un mundo en el que el deporte tiene cada vez más importancia y mueve más dinero, tendemos a olvidar que los que más lo practican son los niños y los jóvenes. La práctica deportiva aporta beneficios físicos, claro, pero además ayuda enormemente en el desarrollo emocional y contribuye a la adquisición de valores fundamentales para cualquier persona.

Como en tantos otros aspectos de la vida infantil y juvenil, los padres y madres son fundamentales a la hora de ayudar a sacar el máximo beneficio de la práctica deportiva. Junto a ellos, los
entrenadores, el club y los compañeros forman el entorno que, en óptimas condiciones, promueve el adecuado desarrollo personal de los jóvenes.

Esta guía tiene como objetivo fomentar el buen entendimiento de los padres con el resto de agentes implicados en el deporte para lograr que la experiencia deportiva de los hijos sea mucho más enriquecedora. Parte importante de este proceso de colaboración es acompañar en el descubrimiento de los valores -la solidaridad, el esfuerzo, el juego limpio, la generosidad- que
forjan la personalidad.

Derechos de la Infancia en el Deporte

La importancia de mantenerse activa desde la infancia

Esta guía está orientada a fomentar el ejercicio de los derechos de la infancia a través del deporte. El manual ofrece orientaciones a docentes, entrenadores, familias, clubes y otras personas e instituciones ligadas a la formación y el entrenamiento de jóvenes deportistas. Las pautas propuestas están ilustradas con casos prácticos, que permiten una reflexión práctica sobre los derechos de niños, niñas y adolescentes en el deporte. Varios deportistas destacados han colaborado en la publicación, entre ellos Leo Messi, Pau Gasol, Fernando Alonso, Mayte Martinez, Sergio Ramos, David Villa, Gemma Mengual o Virginia Ruano.

Deporte para un Mundo Mejor

Unicef

El objetivo de la guía es fomentar el juego limpio y la tolerancia, valores básicos para la práctica deportiva. Está dirigida a federaciones deportivas, entrenadores y educadores, para que puedan difundir a los jóvenes jugadores las tácticas, técnicas y reglas del juego limpio.

La publicación ofrece orientaciones a los educadores sobre la formación en valores a través de la práctica física o deportiva, promoviendo el desarrollo integral de la persona y su conciencia crítica.

Para ello, se proponen casos reales donde se abordan temas como la salud, la equidad de género, la no discriminación o el respeto al medio ambiente, colaborando en la construcción de un mundo mejor.

La actividad física y el deporte tienen un papel decisivo en la vida de los niños y jóvenes de todo el mundo. Es por ello que UNICEF está convencido que trabajando por el desarrollo físico, intelectual, emocional y social de la infancia se está contribuyendo a la construcción de un mundo mejor.

El deporte es una manifestación del derecho al juego reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño.

Salud y deporte en femenino

Faros

Los beneficios de la actividad física y la práctica deportiva son ampliamente conocidos y reconocidos. Estos no solo se centran en la esfera física, sino también en el terreno psicológico y social, y las niñas y chicas adolescentes no deberían perder ninguna oportunidad de beneficiarse del ejercicio físico. Y es que como veremos más adelante, los datos evidencian que las niñas y adolescentes abandonan la práctica deportiva en mayores proporciones que los chicos.

En este presente Informe se exponen cuáles son los principales motivos de este abandono precoz y qué representa para las niñas en relación a su salud física y mental, tanto en su estado presente como en su futuro. Sin olvidar además, que este fenómeno tiene un coste para nuestra sociedad que no podemos permitirnos.

Prevención del Maltrato Institucional

Fapmi

Aunque generalmente se asocia el maltrato infantil al contexto familiar, el niño se desarrolla en distintos ámbitos o espacios vitales. Es cierto que la incidencia y prevalencia del maltrato es mayor en la familia y que la severidad del daño es igualmente mayor cuando tiene a la familia como escenario. Esto no debe justificar, sin embargo, el olvido o la falta de atención al abuso sufrido en la escuela, el hospital, el juzgado o en una medida de acogimiento residencial o familiar.

La responsabilidad es cualitativa y cuantitativamente diferente en estos casos. Cuando el Estado, la Administración pública o cualquier institución asumen la responsabilidad de un niño, niña o adolescente, por un período de tiempo o de modo permanente, se está diciendo de manera implícita que se es capaz de atender a ese niño o niña mejor que su familia. Es por esta razón que las instituciones no pueden permitir el abuso en su seno y han de trabajar cotidianamente en la promoción del bienestar infantil. Tanto es así que la eficacia en esta tarea podría ser considerada uno de los indicadores más poderosos de la calidad de la atención que presta la institución.